
Felipe traza la vida con punta de carboncillo
Juan Carlos Valencia Gil, con el tip de Marta Alicia Correa
Siempre le ha gustado el dibujo y ahora vende sus primeras obras. Juan Felipe Correa López es un 'pelao' de 17 años del grado 11 del colegio Concejo de Medellín. Comenzó a dibujar desde chiquito y ya sus cuadros son expuestos en galerías de Medellín y El Retiro.
Desde los 6 años esbozó sus primeras caricaturas. Rayas dispersas en hojas de cuadernos fueron la muestra inicial de una destreza artística que ha tenido dos puntos centrales de atención e inspiración: la figura humana y los caballos.
Juan Felipe no se define como pintor sino como dibujante, de ahí que el 90 por ciento de sus obras sea en carboncillo y el resto en dripping, una técnica que consiste en gotear pintura y con la que se trabaja arte abstracto.
Su fuerte está en el realismo y el expresionismo y su modelo es el pintor colombiano Luis Caballero, a quien ha homenajeado en varios dibujos.
Maestros
La habilidad artística de Juan Felipe es innata, es más, es hereditaria porque su madre es delineante de arquitectura y “dibuja bien”, según el muchacho. Además, un tío de Juan también pintaba.
No obstante su destreza natural, en su camino lo han acompañado varios maestros. En 2007 recibió clases de dibujo de Raúl Toro. En tres meses con él, aprendió sepia y sanguina. También estuvo con el artista Bernardo Sánchez, de Envigado, con quien pulió su estilo para trazar la figura humana.
Su método
Juan Felipe es hijo único y vive con su madre en una finca en Guarne. Qué mejor escenario para inspirarse que acompañado por las verdes y tranquilas praderas del Oriente antioqueño. Pero él no tiene caprichos a la hora de dibujar.
“Digo: quiero pintar y empiezo a rayar en hojas”, cuenta el artista, que se ha quedado un día entero pintando, sea el mismo cuadro o termina uno y empieza otro, porque “el carboncillo es de mucha paciencia”. Y en las noches, “a veces me despierto y comienzo a pintar”. Juan dibuja todo parado, por lo que “el dolor en los pies es impresionante”.
No es un hobby
En un día normal Juan Felipe se levanta a las 6:00 de la mañana, estudia en el preuniversitario hasta el medio día y va al colegio en la tarde. Acompañado por su madre, vuelve a la finca a eso de las 8:00 de la noche.
Sus cuadros están expuestos en una galería de arte en la carrera 74, en otra de El Retiro y en almacenes de decoración. Allí varias personas se interesaron por sus obras y las compraron. También saben de su arte en el colegio, donde es reconocido por sus compañeros.
Pero las aspiraciones de este artista son más grandes. Quiere tener una profesión “fija” y por ello se presentó a arquitectura en las universidades Nacional y San Buenaventura y a ingeniería civil en la de Antioquia. Al tiempo, piensa en dedicarse al arte porque es un campo “muy libre y también lo veo como algo rentable”.
En el dibujo, sueña con una exposición individual en un gran hotel o en el Museo de Arte Moderno de Medellín. Por ahora, este artista, que se define como “descomplicado” en su forma de ser y vestir, sigue mostrándoles a su familia y amigos que el carboncillo no lo tiene para dibujos pasajeros sino para trazar su vida.
