
El paseo de la muerte de los de estrato cero
José Guarnizo Álvarez con el tip de María Elcy Ortíz
Lo que parece un poste o un ornamento, pues nadie se percata en verlo, es en realidad un hombre que todavía respira.
Está acostado en posición fetal afuera de la Policlínica del San Vicente de Paúl y, según un hombre que prefiere no comprometerse, ha permanecido así casi dos horas.
Es domingo 22 de febrero y son las 9:35 de la noche. "A las 7:00 p.m. lo trajo la Policía, pero como se puso agresivo lo trataron mal y lo sacaron en camilla. Por eso está ahí tirado", dice.
Al lugar llega nuevamente un policía y un conductor de ambulancia. Ambos constatan que quien resulta invisible a los ojos de los presentes, destila aguasangre. No se sabe si es una puñalada o una cortada.
El indigente está enajenado y se resiste, refunfuña desde muy adentro, pero al final vuelven y lo ingresan.
"Los médicos dijeron que el paciente estaba embriagado y eso es falso. Estaba era psicótico y muy alterado, que es diferente. Ellos estaban en la obligación de atenderlo y llegado el caso, de remitirlo al Hospital Mental, pero nunca lo hicieron", revela al otro día una psicóloga que acudió al lugar de los hechos.
¿Hubo negligencia o maltrato? Un paramédico de la Alcaldía de Medellín asegura que la discriminación hacia los habitantes de la calle es más común de lo que parece.
"En algunas Unidades Intermedias y hospitales no les gusta atender indigentes, unas veces incluso porque huelen maluco. Hay médicos que me han pedido incluso que bañe primero a la persona y que después sí la lleve", asegura.
"Tenemos que llamar a Derechos Humanos para que procedan. En un hospital donde ocurre muy a menudo, un enfermero me dijo que por ser un centro de carácter público y privado, a ellos les servía era la plata en efectivo, no la remisión", agrega otra persona cercana a ese tipo de casos.
Sin embargo, esa no es la única razón por la cual ciertos centros médicos se hacen los de la vista gorda con quienes son considerados el estrato cero de la sociedad, si se tiene en cuenta que en Colombia a un andén no se le pueden cobrar impuestos.
Marcela Zuluaga, encargada del tema en la Personería de Medellín, dice que el panorama no ha cambiado respecto a la última investigación realizada en 2007: "Las barreras son de orden administrativo y de tramitología. El primer obstáculo que se les presenta es no tener un documento de identidad".
Y aunque no se puede generalizar, hay Unidades Intermedias que cumplen. Según Zuluaga suele suceder que vigilantes y personal del área de la salud son renuentes a atender a esta población porque llegan sucios o bajo efectos de sustancias psicoactivas. Según ella, eso no es excusa.
Más casos
La borrachera tuvo que haber sido endemoniada desde que Jairo Henao cayó de cabeza directo a una piedra y continuó como si tal.
Aunque lo auxiliaron, se paró por sus propios medios y dando tumbos se fue. Eso ocurrió el 28 de marzo pasado y sólo hasta el 30, lo encontraron revolcándose en un potrero preso del dolor de cabeza.
María Elcy Ortiz le dijo a la Personería de Sabaneta, que este hombre habitante de calle y que pertenece al nivel cero del Sisbén, fue objeto de conductas discriminatorias en la ESE Hospital Venancio Díaz Díaz de ese municipio.
"Es que no le pararon bolas. Le mandaron acetaminofén y lo devolvieron", dice. (Ver respuesta del hospital).
Pero lo de Jairo parecía más grave, si se considera que ochos días después y como consecuencia de un "derrame de sangre constante en el cerebro", tuvo que ser intervenido quirúrgicamente en el Hospital San Vicente de Paúl.
Las denuncias de la señora Ortiz se extienden al trato que al parecer las enfermeras le dieron a Jairo cuando, convulsionando, lo llevaron de nuevo.
"Lo tenían sin sábanas, sin cortinas, sin pañal desechable, mejor dicho, como un perro. Como no lo querían asear, a mi hermana le tocó ayudar a limpiarle sus excrementos", agrega.
Que alguien haya denunciado este caso en Sabaneta no quiere decir que en el Área Metropolitana sea una constante.
En la Personería de Medellín dicen que si un habitante de calle no consulta por una puñalada, mucho menos va a interponer una queja si no es atendido.
En Centro Día, por ejemplo, funcionarios consultados reconocen que hay trabas en el proceso, por ejemplo cuando los pacientes no aparecen en el sistema.
Sin embargo, si alguien habla sería como una clavada de puñal en pellejo propio, pues tanto Centro Día, como el 123 Social y las Unidades Intermedias, es decir, toda la cadena, pertenecen al Municipio.
Con una paradoja aún más honda y es que quien finalmente paga cumplidamente las facturas por conceptos de dichos servicios, es la propia Secretaría de Salud de Medellín.
Entidades responden
Alejandro Gómez, director de Metrosalud, reconoce que es posible que se presenten casos de discriminación a indigentes por parte de personal médico en Unidades Intermedias, pero que eso responde a la condición humana y no a una política institucional.
"Deben denunciarlo y nosotros lo investigaremos con toda la severidad del caso", anotó.
Dijo también que la orden impartida es que los habitantes de calle sean prioridad. "Si la mayoría de quejas se presentan en la Unidad Intermedia de Buenos Aires, es porque es la sede más cercana al Centro. Ahora, es necesario aclarar que quienes llegan agresivos, requieren de gran cantidad de personal, y las Unidades no están preparadas para eso", concretó.
Por su parte Juan Manuel Sierra, director de Policlínica del San Vicente, dijo que el caso que aquí se comenta es aislado, pues en ese centro es donde se reciben la mayor cantidad de indigentes de la ciudad. "Venga vestido como venga, con malas o buenas condiciones de higiene. Para nosotros es un honor que ellos mismos digan que aquí en el San Vicente en donde mejor los atienden. Somos un centro de referencia en este tipo de atención", dijo.
María G. Correa, gerente del Hospital de Sabaneta, aclara que la primera vez que el paciente consultó, se le aplicó test de Glasgow (no se trata de un examen tipo tac cerebral), y que como no presentó alteraciones neurológicas y mejoró con analgésicos, se le pidió que regresara por alguna novedad. Reconoció que hay problemas en la red de servicios, para trasladar a este tipo de pacientes.
El médico Rubén Darío Restrepo, secretario de Bienestar Social de Medellín, dijo que su despacho apenas es un intermediario en la atención cuando se trata de habitantes de calle y que su prioridad, es la que debe tener cualquier ciudadano. "Es preferible preguntarle al director de Metrosalud", dijo.
Finalmente, Luis E. Espíndola, en representación de la Secretaría de Salud, explicó que es esa dependencia le corresponde el pago en el primer nivel de atención. En situaciones de mayor complejidad, es la Dirección Seccional de Salud.
Lector comenta
"A mí como médico me enseñaron que se tiene que atender a cualquier persona, sin distinción de clase social. Desafortunadamente varios médicos discriminan por sospecha de que la persona sea ladrón o indigente. Ante esta falta de ética, sugieron que en las Universidades enfaticen más en esta materia".
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