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Maria Claudia Ramírez (derecha), al lado de su compañera de equipo.

María Claudia pone en alto a Colombia en las playas de Australia

Juan Carlos Valencia Gil, con tip de Leonardo Ramírez

Fue la única colombiana con medalla en los World Master Games 2009. María Claudia Ramírez, una bogotana con corazón paisa, ganó la de plata en voleiplaya parejas, en la categoría de 35 a 45 años, en estos juegos, considerados los Olímpicos para veteranos, que se realizaron en Sidney entre el 10 y el 18 de octubre.

En la arena australiana, María Claudia jugó al lado de una neozelandesa. El servicio, la recepción y la colocación de la colombiana hicieron fuerte a su equipo, el LRS, al punto de que sólo fue superado por una pareja de canadienses.

María Claudia, de 38 años, es ingeniera industrial de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá. Desde los 14, en el colegio, se metió con el volei. Luego jugó en la selección universitaria y en capitalina. Entre sus logros se cuentan el título en los Nacionales Juveniles con Bogotá, en 1989, y la participación en el Mundial Juvenil de Perú del 90.

Siempre le ha gustó el volei de salón y su fortaleza defensiva ha sido reconocida por entrenadores como Guillermo Montoya, ex presidente de la Liga Antioqueña de Voleibol. Pero desde hace un año y medio, cuando llegó a Sidney a estudiar una maestría en Negocios Internacionales, se enamoró del voleiplaya.

Por ello decidió competir en los World Master Games 2009, juegos que se realizan cada cuatro años y que esta vez contaron con la participación de dos deportistas de 100 años en disco y natación, y una de 101 en bolos. Las tres, mujeres.

 

Una rola sola en Oceanía

Los padres de María Claudia son antioqueños y en 1994 los jaló la tierra y se trajeron su familia a Medellín. Desde entonces, los Ramírez Serna y sus cuatro hijos viven en El Poblado.

María Claudia, soltera y sin hijos, viajó en 2008 a Australia a especializarse en sus estudios. Aspira a obtener la visa de residente en este país que le gusta, aunque extraña mucho a su familia y el clima de Medellín, que es “el del paraíso”, expresa.

Vive sola en Sidney, donde conoció a su novio, un neozelandés. Lo que más le gusta de esta ciudad es que hay “gente de muchos países y oportunidades de trabajo”. Según ella, la gente es amable y no discrimina, “pero mantiene la distancia, no hay tanta cercanía como en Colombia”.

En su tiempo libre, a María Claudia le encanta surfear, nadar, visitar los parques naturales y viajar. El deporte lo lleva en su esencia; piensa seguir con el voleibol hasta que su capacidad física se lo permita y, “si me retiro del volei, no me retiro del deporte”.

Y se nota que le fascina viajar, por ello es embajadora del deporte colombiano en Oceanía, donde estará, sin volver a Medellín, por un año más, es decir hasta que termine su estudio.