
Opiniones cruzadas en Carlos E. por práctica del skateboarding
Elizabeth Correa Londoño con el tip de una lectora
Todos los fines de semana, de 3 a 6 de la tarde, ya era una costumbre para los jóvenes del barrio Carlos E. Restrepo armar un parche para practicar skateboarding en el parqueadero de esa zona residencial. Sin embargo, desde principios de este año, sobre todo desde el domingo 15 de febrero, lo tienen prohibido por orden de la administración. Este día, como los jóvenes hicieron caso omiso a los llamados de atención de los vigilantes, fueron expulsados del lugar directamente por la Policía.
La práctica de este deporte en Carlos E. se viene dando desde hace años. Un joven, que prefirió mantener su nombre en reserva, se hizo aficionado desde que tenía 15 y, ahora, con 10 años de experiencia, le asombró la determinación de la administración que no solo les exigió que se retiraran del parqueadero, sino que se abstuvieran de practicar en cualquier espacio del barrio.
La administradora, Paola Andrea Gallego, explica que no es una determinación caprichosa, sino que los mismos habitantes le manifestaron, por medio de una carta firmada por más de treinta personas, quejas y reclamos con respecto a la práctica de este deporte. Dicen que ha habido rayones y daños a vehículos, que el ruido que generan con las tablas es muy fuerte y que algunos niños han resultado lastimados. Además, como en la zona vive una población numerosa de adultos mayores, muchos de ellos se sienten mortificados con la situación.
También asegura que su decisión está cobijada por el código de Policía, que estipula que no se le puede dar al espacio público un uso diferente al que le fue designado. En este caso, el parqueadero es para la disposición de los vehículos y los andenes para la circulación de peatones.
Pero los jóvenes consideran que, si bien hacen uso del parqueadero, no buscan incomodar a las personas que ingresan o salen de él, y mucho menos causar daños a los niños o a los vehículos, por el contrario, lo ven como un lugar para compartir con los amigos las tardes de los sábados y domingos y disfrutar sanamente de este deporte que ha entusiasmado a muchos desde niños. Por eso, insisten, "da pesar que nos inhiban montar una patineta porque hace ruido al chocar contra el pavimento, cuando también nos dirían algo si estuvieramos toda una tarde sentados en una esquina".
Sebastián Velásquez, de 15 años, es un ejemplo de los niños que se emocionan con esta actividad. Ya lleva un año practicando el skateboarding y se lo ha tomado tan en serio, que recibe clases en la Terminal del Sur. Pero ahora no va a poder aprovechar que su tía vive en Carlos E. para entrenar los fines de semana.
Para Lina María Velásquez, tía de Sebastián, la medida fue arbitraria porque, según ella, los muchachos que practican skateboarding no le hacen ningún mal a nadie. Además, es preferible que estén montando en sus tablas, que tenerlos encerrados en una habitación jugando Play Station todo el día o adquiriendo vicios indeseables.
Expresa que tal vez el ruido si es un factor que a muchas personas les incomoda, pero ruido hacen los carros, los aviones o los establecimientos que hay ubicados cerca al Museo de Arte Moderno, MAM. Por eso, considera que hubo falta de tolerancia y sentido de convivencia en las personas que rechazan esta actividad.
En vista de esta determinación, los más de 15 jóvenes que practican skateboarding en el barrio Carlos E. Restrepo deberán desplazarse hasta las pistas de El Estadio o la Terminal de Trasportes del Sur si quieren continuar entrenando o proponerle a la administración la construcción de un lugar adecuado para seguir con su afición.
Esta podría ser la solución, ya que la administración manifestó que si se crea una iniciativa viable, estaría dispuesta a escucharla y a hacer el trámite ante la Alcaldía.