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Foto cortesia de Ricardo Giraldo

Alejandra y Carlos unidos por el deporte en los Suramericanos

Tip de Adriana Naranjo


El amor, el balonmano y ahora los Juegos Suramericanos, son los ingredientes que mantienen unidos como pareja a Carlos Arturo Monsalve y Alejandra Naranjo. Se conocieron cuando estudiaban en la Universidad Nacional, en ese entonces él ya jugaba balonmano, y ella baloncesto.

Tanto Alejandra como otras de sus compañeras de equipo se vieron tentadas a ensayar con este deporte aprovechando que un grupo de muchachos practiban este deporte en la cacha contigua a la de baloncesto, donde ellas entrenaban. Les gustó tanto, que armaron equipo femenino para la universidad, pero Alejandra, además de encontrar una nueva pasión también consiguió novio.

Al graduarse, los novios y otros amigos, formaron el club de balonmano para los egresados de la Universidad llamado Esparraguera, donde había equipo femenino y masculino. Y, sin abandonar nunca el deporte, Alejandra y Carlos continuaron su noviazgo, sus obligaciones profesionales y hace 11 años se casaron.

La familia Monsalve Naranjo cuenta, además de los jugadores, con Isabela de 4 años y Andrés de 16, sus hijos, quienes siempre han sido parte del estilo de vida deportista y apoyan a la pareja en todos sus partidos.

Actualmente la pareja es Selección Colombia de balonmano para los Juegos Suramericanos, Carlos entró a concentración este jueves, mientras Alejandra terminó las competencias el miércoles.

Ambos han participado en torneos internacionales, pero no al mismo tiempo, por lo que el otro siempre se queda cuidando a los niños.

Juegan en la misma posición, son circuladores, y eso les ha servido para observarse mutuamente y darse consejos. Carlos cree que eso los complementa como jugadores y que el apoyo de la familia es lo que les permite seguir jugando.

Los padres y hermanos de los deportistas les ayudan a cuidar a los hijos; sin embargo, ambos afirman que han sido una pareja con mucha suerte, ya que cuando él tiene que jugar Alejandra no, y pueden turnase para estar siempre con los niños.

Cuando tienen que entrenar, la mamá de Alejandra es quien cuida a sus nietos, pero al momento de jugar toda la familia esta junta en las tribunas para hacer barra. Para Carlos ser espectador es una sensación complicada. “Soy obsesivo y desde la tribuna veo todo con más claridad, quiero que todo le salga perfecto, por eso en los intermedios siempre me acerco a decirle cómo mejorar sus movimientos, qué jugadas hacer y por dónde meterse, ella hace lo mismo y es algo muy bueno” afirma el jugador y esposo.


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