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Charly logró que los niños vayan felices al hospital en Valparaíso

Juan Carlos Valencia con el Tip de Nel David Ríos

¿Ha visto cómo se pone un niño cuando le mientan un hospital? Llora, tiembla, se esconde, en fin, cualquier reacción triste. Pero en Valparaíso, Antioquia, los pequeñitos van felices.

La hazaña la logró Carlos Ospina, o “Charly”, como lo conocen todos en el pueblo, un tecnólogo en educación especial de 29 años que se ha convertido en el mejor amigo de los chiquitos de es municipio del suroeste.

Desde hace un año, “Charly” es asesor en estrategias pedagógicas en primera infancia del hospital San Juan de Dios y revolucionó la salud infantil en el municipio con sus programas.

 

“Desde el hospital, tener niños sanos y felices”

"Hoy vamos a ver piesitos, manitos, sentidos”. Así comienza “Charly” una de sus jornadas con los pequeños. Su metodología con ellos se basa en la lúdica, la recreación, la lectura, la escritura y el arte.

 “El hospital no es sólo para los enfermos. Desde aquí, hay que  tener niños sanos y felices”, afirma este enamorado de los pequeños.

A partir de la alegría y la confianza que genera “Charly” en los niños, se han detectado en ellos abusos sexuales y violencia intrafamiliar.

 

La hazaña

“Al principio los niños sentían mucho miedo, lo mismo que sucede en todos los hospitales. La primera semana de trabajo fue muy dura”, confiesa.

Sin embargo, los pequeños con los que trabaja, niños y niñas de 0 a 6 años, se fueron encariñando con él y ahora les dicen a sus padres: “Yo quiero ir donde Charly”.

Nel David Ríos, administrador del hospital, habló sobre el trabajo de Carlos Ospina: “es común escuchar a un niño decir ‘quiero ir al hospital’, y Charly es la insignia de este logro, por la orientación que da con estos programas  a más de 500 niños en vacunación, estimulación temprana, detección de enfermedades y apoyo psicológico”.

En esta tarea con los niños el hospital trabaja de la mano con los 11 hogares de Bienestar Familiar de Valparaíso. Además, atiende a 30 pequeños de las comunidades indígenas de los resguardos Marcelino Tascón y La María.

Los padres de familia se sienten felices porque por primera vez sus hijos van al hospital sin miedo. Por el contrario, anhelan encontrarse allí con su amigo Charly.