
Jairo hace juguetes y otras maravillas con llantas que nadie usa
Alexánder Macías, con tip de Jairo Echeverri
Hace algunos años, mientras observaba las llantas de su vehículo, Jairo Echeverri Salazar se preguntó: ¿Qué irá a hacer el mundo con las toneladas de llantas que lo inundan?
Desde ese mismo instante, este fisioterapeuta de 71 años, habitante del barrio Santa Mónica 2, comenzó a pensar qué hacer con todo ese caucho.
“Comencé a pensar cómo utilizar las llantas que se dejan de usar y se botan. Esto se convierte en desechos y nadie los reutiliza. Así que me imaginé objetos que fueran útiles y cuya materia prima fuera barata. Para eso estaban las llantas”, explicó Jairo.
Por eso un día montó en su Renault 4, cuatro llantas de camión que le regalaron para empezar a trabajar.
“Lo primero que hice fue materas para las plantas. Hay algunas que han durado hasta 30 años”.
Pero después de las materas llegaron los caballitos y las tortugas para que los niños se diviertieran en los jardines y preescolares.
“Un día llevé un caballito a un jardín infantil. Un niño se sentó y le dijo a la mamá que le gustaba mucho y que además podía montar a su amiguito”, recordó Jairo, quien desde ese instante comenzó a utilizar las llantas para la educación y la recreación.
“Trabajé con niños especiales. Con las llantas les enseñé a tener equilibrio y a desarrollar otras habilidades motrices”.
Pero don Jairo no sólo pensó en juguetes y diversión para infantes. Ahora se ha craneado una forma de realizar muros de contención o gaviones para estabilizar terrenos.
“Es mucho más barato y sirve para la ingeniería”, explica Jairo, quien manifiesta que lo mejor de trabajar con las llantas es que son un material recicable y ayudan a la conservación del planeta.
