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Sal de maracuyá y aceite de achiote, los adobos de Juan Manuel

Juan Carlos Valencia Gil, con el tip de Andrés González

Juan Manuel Jiménez llegó a Medellín hace cuatro años a ponerle sabor a su vida. Literalmente fue así. Vino con la intención de formarse como gastrónomo y ahora les propone a paisas y turistas una gama de productos novedosos y fabricados de manera natural.

Desde niño, en su natal Sogamoso, en Boyacá, Juan Manuel se interesó por la culinaria. “Siempre le dije a mi mamá que me gustaría aprender a cocinar para desembalarme”, cuenta. Y su maestra era la abuela. Viéndola a ella aprendió a hacer helados, tamales y arepas.

Así que era clara su inclinación por la cocina. Sin embargo, cuando terminó la secundaria se encaprichó y le dio porque quería estudiar medicina. Pero según él, “las cosas no se dieron”, lo sedujo el pénsum de la Colegiatura Colombiana y llegó allí para estudiar la pasión de su vida: el arte de la buena mesa.

A mediados de 2009, Juan Manuel cursaba séptimo semestre de Gastronomía y Cocina Profesional, y en un trabajo para la materia de Menú, Diseño y Desarrollo, surgió la idea que derivó en su proyecto de vida y que ahora propone como una novedosa alternativa para la preparación de deliciosos platos.

 

Sabores artesanales

La propuesta se basa en una línea de tres productos: sales saborizadas, mermeladas y aceites aromatizados. Este muchacho de 21 años creó sales de maracuyá, pepinillo, curazao, cilantro, tomillo, limón a la pimienta, sal rosé y sal negra. Produce también mermeladas de pimentón asado, cebolla, tomate verde y tomate de árbol. Y aceites de achiote, romero y eucalipto.

Juan Manuel asegura que el mayor atractivo de estos productos que “realzan el sabor de los alimentos” es que son hechos “de manera artesanal, manualmente”. Y los agrupa bajo una marca que aspira convertir en una empresa: Artemis, Charcutería Artesanal.

Se trata de “un nuevo concepto de charcutería, donde la madre tierra proporciona los insumos sin la intervención de la mano del hombre más que para su transformación”, explica. Este boyacense busca ofrecerle al consumidor “una agradable experiencia para los sentidos”.

Él expuso sus creaciones en la feria Otro Sabor 2009. Allí tuvieron una buena acogida por los visitantes. “Me parecen muy interesantes y en realidad le dan un sabor muy agradable a cualquier preparación; los recomiendo a los aficionados de la cocina, además de ser un muy buen regalo para cualquier ocasión”, comenta Andrés Felipe González, quien estuvo en este encuentro gastronómico.

El sueño de Juan Manuel es concretar su proyecto en una charcutería real que estaría cerca del parque de El Poblado. Se la imagina muy diferente a las tradicionales, con un ambiente “moderno, vanguardista”. Allí vendería sus productos más una línea de embutidos que está preparando y muchos otros que salgan de su creatividad.

Por ahora, los vende en el restaurante La Bistronomía, en La 10, en un minimercado y un taller de cocina.

Luego de encantar a paisas y visitantes en Otro Sabor, sueña con ponerles picante a las frías tierras boyacenses con sus novedosos y ecológicos aderezos.