
Sin honores, reposan soldados y policías caídos en combate
Tip de Jairo Ríos
Dos dolores asaltan a Jairo Ríos cuando visita el pabellón Santa Lucía del Cementerio de San Pedro. El primero, porque ahí yace su hijo. Y el segundo, porque en los dos desolados paredones con escasas 24 tumbas ocupadas, apenas si sobreviven las flores que depositan los deudos en honor a quienes algún día animaron las fotografías que se ven en una y otra bóveda.
Y en cambio no hay nada: ni una bandera ni una insignia ni un escudo que señale lo apenas justo: que quienes descansan allí murieron como héroes y dieron la vida por la patria. Fueron soldados y policías caídos en combate. Por eso, Jairo está por creer que su hijo es invisible para el Gobierno y el Ejército al que sirvió.
Víctor Alfonso Ríos Gallego, el hijo de Jairo, hizo la carrera de oficial gracias al esfuerzo económico de la familia. Este esfuerzo rindió sus frutos el 31 de mayo de 2006 cuando se graduó como Teniente del Ejército de Colombia. Pero su carrera militar fue corta. El 9 de febrero del año pasado, Jairo, su padre, fue notificado de la muerte de Víctor a causa de una mina antipersonal cuando prestaba servicio en una vereda de El Chaparral, Tolima.
En medio del dolor por la pérdida, Jairo escogió el Cementerio de San Pedro como última morada de Víctor, convencido de que encontraría un lugar digno que le rindiera tributo al Teniente. Aunque la funeraria le aseguró que este cementerio contaba con un pabellón para los hombres caídos, lo que encontró el día del entierro no le gustó.
De inmediato empezó a gestionar ante la IV Brigada del Ejército una colaboración para que el lugar se viera como lo que él cree debe ser un lugar de homenaje al sacrificio de los hombres que mueren por su país, adornado con banderas y escudos de la institución a la que sirvieron.
A pesar de su insistencia lo único que ha conseguido es que lo pinten ya que, después de tres meses de haber hecho la solicitud, sigue a la espera de una autorización escrita para poner los escudos. Si bien en la IV Brigada le dijeron que lo podía hacer sin ningún problema, no han oficializado esta petición en el papel, y eso es lo que necesita la gerencia del Cementerio. Además, considera que el Ejército debería asumir los costos de los implementos que requiere el pabellón.
Ante esta situación, Jairo se siente desconsolado y desaprueba esta actitud en la Institución a la que con tanto anhelo entregó a su hijo. Según él “si los soldados dan la vida por la seguridad de todos los ciudadanos de Colombia lo menos que podemos hacerles es un punto digno donde puedan reposar, porque ellos se lo merecen”.